¿Qué tan dificil es escoger tu futuro?
Durante toda nuestra infancia y pubertad las personas como por ejemplo nuestros padres, nos metieron en la cabeza la idea de tener que elegir una carrera universitaria (conste que ni siquiera mencionan la idea de una carrera técnica) a la cual le dedicaremos de 5 a 10 años de nuestra vida a solo estudiar “una rama del saber humano” como llama el profesor Ángel Chávez.
Al llegar a 4to o 5to de secundaria la presión de elegir a qué quieres dedicar tu vida, incrementa llegando a tales puntos de desesperación y nerviosismo de hacerte dudas existenciales, de hacer introspección tras otra para descubrir en qué eres bueno, cuales son tus fuertes o cómo obtendrías un mayor lucro trabajando. Por lo general este proceso se multiplica en los casos de las personas que no saben si siquiera terminarán la secundaría (como mi caso por ejemplo).
Para muchas personas es fácil definir sus habilidades, gustos, en otras palabras sus pros y contras lo cual hace que se les sea más sencillo el hallarla carrera que mejor se adecúe a lo que son buenos.
Para otras, en cambio, no resulta para nada fácil el hallar sus habilidades y defectos , lo cual es un proceso desgarrador para la psicología de la persona al tener que elegir una carrera con el miedo constante de que no sea lo que busca, lo que le agrada o en lo que es bueno. Tendiendo a fallar o a abandonar la mala decisión que tomó al elegir esa carrera decepcionándose a si mismo y a las personas que lo apoyaron.
Para hablar con mayor peso ejemplificaré con mi caso, yo era de el segundo grupo de personas (de las que de sí mismos solo conocían su nombre) despues de un test vocacional esos de internet me motivó el espíritu militar, incuso hice sesiones de tratamiento laser para eliminar mis tatuajes, al final lo abandoné ya que un día ayudando a mi padre a trasladar su oficina en Universidad La Salle y yo siendo exalumno del colegio del mismo santo me interesó saber cuáles eran las carreras que ejercía la universidad, entonces siguiendo la presión social y familiar, tomé valor y fui “al baño" (o al menos eso de dije a mi padre) y cuando volví regresé con una carta de ingreso a la universidad.
Casos así son los que les suelen pasar a muchas personas que luego se arrepienten de la carrera a la que entran solo por no pensar 2 veces las cosas.
Analizando muchas otros casos como el mío y oyendo testimonios de personas que tuvieron el mismo problema se puede inferir de la jodida vida del adolescente si, es difícil y mucho elegir una carrera universitaria, no solo por la seriedad de la decisión, sino por el tiempo que lleva poder elegir bien y poco tiempo que tienes para elegir tu futuro y el de tu familia.
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